Xemai

XEMAI, UNA MARCA CON PERSONALIDAD E HISTORIA

 

Mirando hacia atrás, recuerdo como empezó todo este proyecto, y es que nació sin ni siquiera darme cuenta de que lo que estaba haciendo era emprender por otro camino.

Mi nombre es Ana y soy madre y tía de dos niñas de algo más de tres años.

Mi cuñada y yo tuvimos la suerte de poder cumplir uno de los objetivos que teníamos, y era tener nuestros hijos a la vez, para que se criaran juntos como hermanos por si por circunstancias de la vida, no los tenían de verdad.

Nuestros embarazos fueron anunciados con apenas tres meses de diferencia, así que podemos decir, que pasamos todo el embarazo juntas.

Yo, de profesión modista y loca por la máquina, me dediqué a hacerles cositas para la canastilla a mis dos pequeñas que estaban por llegar, porque encima, las dos, serían niñas.

Hice sabanas, arrullos, cambiadores, bolsas para ropa, baberos para las dos… Todo lo que se me fue ocurriendo. La ilusión por su llegada me motivaba y me inspiraba para hacerles todo lo que pudieran necesitar, alejándome de comprar cualquier otro artículo fabricado en serie.

Elegía los géneros que me gustaban, hacía las combinaciones como se me antojaban y creaba cada artículo pensando en ellas y su utilidad.

Llegaron ellas, primero mi sobrina y después mi hija.

Con mi sobrina no tuvimos ningún problema en vestirla. Nació grandota y cualquier prenda de primera puesta, le quedaba perfecta.

Pero llegó mi hija. Pequeñita pequeñita. Sólo podía vestirla con pijamitas y bodys porque todo lo demás le quedaba enorme.

Así que volví a sacar partido de mi profesión y le hice varios conjuntitos con los que pudiera pasar las primeras semanas.

Maitane, mi hija nació con una semana de antelación.

Había tenido un embarazo de lo más normal, quitando un sustillo en el triple screening del primer trimestre donde me comunicaron el riesgo que había dado dicha prueba a un síndrome de Down, me sometí a las pruebas necesarias para descartarlo aun asumiendo el riesgo y todo quedó como digo en un mal trago. Fue entonces cuando decidimos su nombre, que como significado tiene “la más amada”.

Llevaba dos semanas dilatada y aun así cuando llegó el momento yo estaba convencida de que aún en el hospital me dirían que me fuera a casa.

Le costó salir dos contracciones y cinco empujoncitos y ya la tenía conmigo. Mi primera pregunta: ¿y ahora qué?

Que diferente es lo que se siente cuando todavía la tienes en tu barriga al momento en que de verdad le ves la cara.

La recuperación fue perfecta ya que ni tan siquiera tuve un punto y la suerte, de que desde el primer momento se agarró al

pecho.

Una semana con grietas en el pecho y un año completo dándole pecho de día y de noche.

Tuve la gran ventaja de poder mantener la lactancia gracias a mi trabajo. Al trabajar por mi cuenta, fue fácil aunque sacrificado, tener a mi hija pegada a mí y poder ofrecerle el pecho a demanda. Y digo sacrificado, porque para poder hacerlo tuve que renunciar a parte del volumen de faena que tenía.

Las noches, eran lo peor. Cada hora y media, se despertaba para hacer su toma… y ahí nadie me podía hacer el relevo, pero tengo que decir, que a día de hoy si se repitiera la ocasión, volvería a repetirlo tal y como lo hice con ella.

Al año de edad, empezó a ser casi imposible trabajar con ella a mi lado, andaba y era algo peligroso tenerla por allí entre máquinas, tijeras y agujas. Así que tomé la decisión de matricularla en una guardería. Y así volví a recuperar en parte mi ritmo de vida laboral.

Fue entonces cuando empiezo a plantearme la posibilidad de hacer algo diferente con mi trabajo. Conocidos me habían sugerido en ocasiones hacer una línea de bebé para vender, y aunque me gustaba la idea no le había dado demasiada importancia. Pero fue a raíz de unos vestiditos que les hice a mis pequeñas (mi sobrina y mi hija), cuando un amigo de la familia, me sugirió la posibilidad de hacerlo bien y crear una tienda online donde la gente pudiera tener la misma posibilidad de tener artículos de calidad, confeccionados a mano y bajo pedido, eligiendo la mamá cada detalle de los artículos. Y es aquí cuando veo mi momento.

Nace Xemai, en honor a mis chicas, Xe de Xènia y mai de Maitane, componen el nombre de la marca.

Creamos una línea de canastilla donde tú eliges la tuya, donde puedes cambiar cualquier detalle de cada uno de los artículos, aunque en dicho artículo no lo indique, basta con un correo electrónico para que podamos acordar que cambios específicos quieres hacer y así tener la oportunidad de tener productos de calidad, fabricados como en casa con todo el cariño y adecuados al estilo y aire que quieras darle.

No importa que no estén en la tienda, si tienes cualquier sugerencia o propuesta también podemos crearla.

Podrás encontrar arrullos, cambiadores o las magníficas capas de bebé de rizo de algodón 100%, ideales para tu bebé o por si tienes que hacer un regalo a una futura mamá.