Cómo hicimos un vestido de novia a mil kilómetros

Cómo hicimos un vestido de novia a mil kilómetros

Vestido novia en la playa

Anabel, peluquera y maquilladora en varios pueblos, tenía claro que el vestido de novia se lo haríamos nosotras, y es que ella quería que su vestido fuera distinto a todo lo que veía en otras novias a las que preparaba o en las tiendas.

Llegó a nosotras con las ideas bastante claras de todo lo que quería.
En la primera conversación, decidimos la línea que tendría el vestido y tomamos las medidas. Quería que la parte de arriba fuera lisa, no pensaba en detalles y tenía clarísimo que la falda la quería con volantes y con el suficiente vuelo como para poder bailar.

“Tenia más o menos claro el modelo, pero pusimos detalles que dieron el toque perfecto”

Realizamos una primera prueba. Un prototipo creado exclusivamente para ella, en la que se definían todos los cortes del vestido y en el que ajustamos absolutamente todo para poder empezar con el género definitivo.

vestidos novia

Ya en ese primer día de prueba, vimos que al pecho le faltaba algo para realzarlo, así que después de sobreponer telas por encima de varias maneras, la opción que más le gustó fue la de hacer unos pliegues que le dieran volumen y le realzaran. Como el vestido tenía un cuello levantado, pudo permitirse ponerse un sujetador que le sujetara bien y le subiera más el pecho, y con estos pequeños detalles conseguimos una figura más compensada.

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Nos pusimos manos a la obra para preparar el segundo día de prueba del vestido de novia. Ahora ya la próxima vez que Anabel se pusiera el traje de novia, sería con su género, su corsé y todos los detalles casi acabados, como el cuello, los pliegues del pecho y la cola con sus volantes de metros y metros de puntilla intercalados con volantes de organza y seda.

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“Cuando te ves el prototipo de lo que quieres, ves que es eso, pero cuando lo vas modelando te va gustando cada vez más y cuando lo ves terminado con todos los detalles y demás, lo ves aun más bonito de lo que pensabas”

En esa segunda día de prueba, sólo tuvimos que retocarle el contorno para que quedara más ajustado. Toda una satisfacción, ver que apenas necesitaba retoque y ver lo contenta que lucía la novia.
Así que ya podíamos acabarlo porque la próxima vez que nos viéramos, sería para entregárselo.

vestidos de novia  vestidos de novia
El día que le entregamos el vestido a la novia, apenas quedaban 15 días para la boda. Ya lo tenía todo casi listo, incluso los nervios!
Fueron largas pruebas, divertidas, emotivas, alegres… Y es que me queda por descubriros que Anabel es mi prima, prima hermana que vive en un pueblo de Badajoz, y para cada prueba se recorría los mil kilómetros que nos separan, porque sabía que el vestido como ella lo quería no iba a ser fácil encontrarlo. Entre prueba y prueba, le mandabamos fotos con todos los avances para que a su vez ella también pudise opinar.

Novia

“El diseño de mi vestido de novia fue elegido con volantes porque bailo en un grupo de flamenco y como sorpresa a mi marido, bailé con un caballo. Así que mi vestido no podía ser de otra manera, tenía que tener un toque flamenco y fino.”

Novias bailando con caballo

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Aclarar que todas las fotos del artículo no son realizadas por mi, el reportaje de fotos de ese día fue realizado por el estudio de fotografía Castrejón, que han sido quienes nos han cedido las fotos.  En el enlace, podréis ver más fotos de esa boda. Gracias a ellos también.

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